viernes, 24 de abril de 2015

Mallorca 312 (versión corta 167km)


Tras varias charlas durante los últimos meses del año pasado con mi amigo Kiko, decidimos apuntarnos para vivir una nueva experiencia sobre la bici: la Mallorca 167, versión reducida de la ya conocida Mallorca 312.
El coste? 55€ más otros 5€ para contratar el seguro de 1 día.
Después de esto, solo quedó entrenar haciendo el máximo de kilómetros al igual que, hacer el máximo de montañas.

Hotel donde nos alojamos (Prinsotel La Dorada)

Llegamos al viernes, un día antes de la carrera. Ya habíamos decidido ir cada uno por su cuenta al hotel donde habíamos decidido dormir. Dicho hotel, se encontraba a 500m del lugar de salida.
Kiko, hizo los deberes el miércoles anterior, día en que permitían recoger el dorsal en las instalaciones de Palma Arena para evitar a los ciclistas de ciudad tener que desplazarse dos veces en dos días hasta Playas de Muro (lugar de
Todo listo
salida de la Mallorca 312), siempre y cuando, no hubiesen reservado hotel como hicimos nosotros.Por mi parte, salí pronto de casa para poder llegar sobre las 19h al hotel, registrarme, dejar la bici y los bártulos en la habitación y, posteriormente, desplazarme hasta el hotel Iberostar, centro neurálgico de la carrera.
Entrada a meta
Llego a la sala que habían adecuado para la entrega de dorsales, poniendo unas ventanillas improvisadas. Reviso mi dorsal en los listados que habían colgados en una de las paredes y, acto seguido, voy a solicitarlo. En menos de 2 minutos ya estoy listo.
Junto al dorsal para colocar en la bicicleta, me entregan una bolsa con el deseado maillot del evento así como, distintos merchandising y folletos de los patrocinadores de la carrera.
Pues todo listo!! El resto de la tarde la pasé dando una vuelta por playas de Muro y la zona de meta la cual, aún estaban en plena faena para terminarla para el día siguiente. Más tarde, me desplacé al hotel para descansar, cenar y esperar a Kiko que, llegó por la noche para cenar y meterse en la cama.
Como había que madrugar, no más tarde de las 23h ya estábamos roncando.

Son las 5.45h de la mañana. Me levanto para darme una ducha y así poder espabilarme. Me esperaba un día de muchos kilómetros (aún no había rodado tanta distancia) y más me valía estar bien despierto para empezar a sudar desde el minuto 0.
Desayunamos, terminamos de recoger los trastos y nos vamos, parando antes en los coches a dejar las maletas, para la línea de salida.
Son las 6.45h y ya hay bastante gente. Tanta como para tener que hacer cola a 250m del arco de salida aunque, era lógico. Unos 3.000 ciclistas daba para cubrir ese espacio y más ya que, en pocos minutos, nos vemos en medio de una marabunta de ciclistas.
Foto de rigor antes de la salida
La carrera, debido a las típicas fotos presalida y corte de la cinta de salida sale con 5min de retraso.
Finalmente, se da la salida y tardamos 10min en poder iniciar la marcha.
Primeros kilómetros tranquilos. Pese a que ya se empezaba a ir rápido, al ir en llano no se hace duro y en estos 20km de enlace, cada uno empieza a buscar su ritmo y un grupo al que poder seguir.
Esto mismo hacemos nosotros que, saliendo de Port Pollença, nos enganchamos a un grupo de unos 20 ciclistas con el que iniciamos la subida al Coll de Femenia hasta que, poco a poco se va deshaciendo.
Seguimos subiendo cómodamente cuando, llevados unos 3 km oigo un "clank!" metálico en mi bici. Mientras pedaleo, le echo un vistazo pero, no veo nada así que, sigo como si nada. Recorridos unos 20m la rueda trasera me empieza a frenar y bastante fuerte, vuelvo a mirar y me encuentro la rueda con un 8 que roza tanto en el freno como en el cuadro. Me paro y, justo al poner el pie al suelo, veo como se cae un radio de la rueda trasera.
Pues sí, no sé como pero había roto un radio. Empiezo a mal decir a diestro y siniestro. Menos mal que, tenía a Kiko para apaciguar los ánimos y me comenta que llame a la asistencia técnica.
Unos 3.000 ciclistas en la salida
Indicar que, junto al dorsal y resto de merchandising, nos entregaron una tarjeta la cual, contenía el perfil de la carrera así como, la hora de cierre de los avituallamientos y un teléfono de asistencia técnica para averías.
Pues nada, me dispongo a llamar cuando el móvil me muestra que no hay cobertura. Lo prueba Kiko con su móvil y lo mismo. No me queda otra que, seguir subiendo hasta tener señal cosa que, conseguiría hecho 1 km. Vuelvo a probar y, otra sorpresa: "El teléfono al que llama, no existe". Genial, el número que indicaba la tarjeta no estaba bien escrito o, directamente, se habían olvidado de darlo de alta.
Llevamos 30km hechos y, el primer avituallamiento localizado en el Gorg Blau está a 20km. No me queda otra que seguir como pueda para llegar antes de que lo cierren (a las 10h) y que allí me lo solucionen.
Por suerte, al poco de reemprender la marcha, encuentro a unos chicos viendo la carrera los cuales, me prestan una llave allen que tienen en su furgoneta para destensar el freno trasero. De esta forma, consigo que la rueda roce solo con el cuadro. Sigue molestando pero, no será tan incómodo.
Vamos justos de tiempo para llegar a Gorg Blau debido a que, no puedo ir a mi ritmo y que, en las pocas bajadas que hay, al ir con solo el freno delantero y con la rueda trasera no en muy buen estado, no me permite lanzarme cuesta abajo.
A unos 5km antes del avituallamiento, veo la luz. Me encuentro la furgoneta de asistencia parada, echando una mano a un ciclista. Llego y le comento el problema. Acto seguido, desmontamos la rueda y saca de la furgoneta una para poder seguir. Me dice que esta es más pequeña (falta ese piñón grande para ir cómodo en las subidas) pero que con ella podré llegar a meta.
Una vez listo, proseguimos y ahora sí, esto es otra cosa.
Yo junto a mi "querida" rueda
Conseguimos llegar a las 10h justas al avituallamiento. Bebemos y rellenamos bidones y, sin perder el tiempo, seguimos en ruta. Nos quedaban unos 40km hasta Valldemossa (siguiente avituallamiento) y, por delante, subir Puig Major, Coll d'en Bleda y sa Pedrisa.
Sin darme cuenta, nos distanciamos unos 100m pero, cómodamente subimos Puig Major. Tal vez por el ansia por llegar a Valldemossa o por ese piñón que llevo puesto y me hace tirar un poco más fuerte de lo que me gustaría. Justo a la salida del túnel de Puig Major, lugar donde empieza la bajada hacia Sóller, nos encontramos con el primer accidente. Un hombre de unos 40 y algo de años tendido en el suelo inconsciente.
Me paro para ayudar y, de paso, ponerme el cortavientos para la bajada. Por lo que me comentan, el hombre estaba parado descansando y, al reemprender la marcha, se desmayó cayendo de cabeza. Minutos más tardes despierta y, sus amigos ya habían avisado a la ambulancia así que, poco más podemos hacer e iniciamos la bajada.
Dicha bajada tiene una distancia de unos 15km, los cuales, bajamos a una media de unos 50km/h sin problemas (había gente que bajaba mucho más a lo loco). A mitad de esta, nos encontramos con el segundo accidente del día y que, casi provoca otros 3 más debido al despiste del chico de Protección Civil que estaba controlando la bajada.
Gorg Blau
Como decía, en la entrada a una de las curvas vemos a este chico. Delante mía iban otros 2 ciclistas con cierta separación entre nosotros por seguridad. Justo al llegar a su altura, el chico nos empieza a gritar que paremos. Del susto, los 3 clavamos la rueda trasera y, menos mal. En medio de la curva nos encontramos con una ambulancia la cual, está atendiendo a otro ciclista que se había ido al suelo.
La verdad es que, en esta bajada no te puedes fiar mucho, sobretodo si no la conoces. La mayoría de las curvas parecen que son abiertas pero, una vez entras en ella, se cierra por completo.
Tras este susto, seguimos bajando hasta Sóller y proseguimos hacia las 2 últimas súbidas. La primera, el Coll d'en Blesa, pese a que son unos 5km de distancia se sube sin problemas ya que no tiene un gran desnivel. En cambio, una vez pasado el pueblo de Deià, tenemos la subida a Sa Pedrisa, de unos 4km pero con más desnivel. En ella, gasto lo que me queda de fuerzas. La paliza con la rueda averiada más las prisas para llegar cuanto antes a Valldemossa empiezan a hacer mella. Poco a poco se sube hasta que, encontramos el desvío hacia Valldemossa. A unos poco metros de este, damos con el siguiente avituallamiento. Aquí, habíamos recuperado tiempo, llegando media hora antes de que se cerrara.
Tomando aire en Biniamar
Con tranquilidad comemos algo dado que, a nuestro ritmo íbamos bien para llegar dentro de las 9h de límite que había para realizar los 167km.
A los 20min, volvemos a montarnos con la bici, dirección Biniamar (siguiente avituallamiento). Dado que vamos por atrás de la marcha, toda la gente con la que damos, va más lenta que nosotros así que no podemos engancharnos a ningún grupo y nos toca ir haciendo relevos. Eso sí, llegando a Santa María, se enganchan a nosotros dos ciclistas alemanas con ganas de ir atrás y no ayudar mucho hasta, Alaró, donde nos dejamos ir y ellas deciden proseguir a su ritmo.
Pasado este pueblo, nos encontramos con el siguiente accidente. En plena bajada hacia Lloseta vemos a otro ciclista que está siendo atendido por protección civil. Al pasar, veo que tiene la cara completamente ensangrentada y con el lado izquierdo de esta completamente hinchada. Kiko ni siquiera a querido mirar para evitar que se le quede en la mente.
A buen ritmo llegamos a Biniamar donde paramos unos 15 minutos a reponer fuerzas. Nos quedan por delante 40km a hacer en 2h. Esto estaba casi hecho, a nuestro ritmo llegaríamos antes sin problemas. Posteriormente, seguimos dirección Playa de Muro.
Sin muchos problemas, quitando el viento de cara en los últimos 10 km, logramos llegar a meta en 8h 27min. RETO CONSEGUIDO!!
Por mi parte, no estaba muy contento tanto, por el problema con la llanta como con el tiempo que, desde luego no era el que nos tocaría haber hecho. Pero al menos, llegamos dentro del tiempo límite.
Justo a la llegada, toca hacer cola para que, te den el chaleco de "Finisher" como también, la pulsera para acceder a la zona habilitada y el ticket para poder comer.
Con nuestros chalecos de Finishers
Tras esto, nos bebemos unos batidos que daban en el stand de Etixx (muy buenos por cierto) para reponer fuerzas y poco después, dejamos las bicis para poder estirar.
Una vez hecho el trabajo de estiramientos, decidimos ir a comer aunque, al poco damos media vuelta para dejar las bicis en un parking habilitado para ello y vigilado por un chico de seguridad. Justo en este desplazamiento, empezamos a ver un círculo de cámaras y fotógrafos. Por curiosidad nos acercamos y, sí, era el primer ciclista que acababa de finalizar los 312km.
Nos miramos y nos empezamos a reír. En 30 minutos más que nosotros, había conseguido hacer el doble de distancia. Decidimos dejarlo con su momento de fama y, ahora sí, nos vamos a comer.
Como comida, daban paella mixta o de verduras, bastante buenas. En estos eventos, no suelen poner mucho empeño a la hora de cocinar pero, en esta ocasión, hay que decir que se esmeraron.
Una vez comidos y duchados, decidimos pillar una de esas cervezas que daban gratis y sentarnos en el césped para ver como llegan los ciclistas que están haciendo la distancia larga y de paso, ver si llega otro conocido que tenemos, Yarik (1.000 perdones si no se escribe así :P) y que estaba haciendo esta distancia. Tras un rato, finalmente llega sobre las 12h, vaya machada.
Últimos metros antes de la entrada a meta

El resto de la tarde la pasamos los 3 juntos comentando las aventuras y desgracias que hemos tenido en la ruta hasta las 21h en que, Kiko y yo decidimos ir a comer unas pizzas y, posteriormente, ir a buscar mi rueda y devolver la que me había dejado la organización.
Pese al problema con la rueda, ha sido una gran día disfrutando de la bici y viviendo otro reto más.

Ya solo queda una pregunta: el año que viene, ¿la 312? Ya se verá...

 





lunes, 14 de julio de 2014

Día 1: Palma de Mallorca - Zamora

14/07/2014

Son las 7 de la mañana cuando suena el despertador para levantarme de la cama. La verdad es que, en toda la noche no había dormido mucho. Diría que fué más por el miedo a quedarme dormido que por los nervios previos a esta nueva aventura. Cada cierto tiempo, me despertaba para mirar la hora que era y al intentar volver a dormirme tardaba un buen rato.
Sin más, me levanto para darme una ducha, desayunar (pese a que no me entraba nada, aquí ya por los nervios) y preparar lo último que me quedaba por meter en la alforja. En cuanto a la otra alforja, pude meterla con más cachibaches en la caja que usé para enviar la bici a Zamora, la cual, ya llevaba en las oficinas de Seur desde el jueves anterior.
Con todo listo, me desplazo con mi padre hasta el aeropuerto de Palma, me despido de él en la entrada y me dirijo directamente al filtro de seguridad dado que, había sacado la tarjeta de embarque el día anterior para evitar colas y retrasos. Hablando de retrasos, es lo primero con lo que me encontré en las pantallas informativas tras cruzar el filtro de seguridad.
- Empezamos bien... - pensé. La ruta de hoy consistía en coger el avión hasta Madrid. Una vez allí, me desplazaría hasta la estación de Chamartín con el tren de cercanías, el cual, sale cada 30 minutos y, posteriormente, coger un Alvia hasta Zamora.Todo esto con un margen de poco más de 1 hora. Si empezamos con retrasos este tiempo se iría reduciendo y a saber si me daría tiempo a coger el tren.
Pues nada, no queda otra que esperar así que, como aún era pronto, decido ir a dar una vuelta por el aeropuerto. Una de las cosas buenas que tienen este tipo de aeropuertos tan grandes es que, puedes pasar el rato yendo de tienda en tienda en lugar de quedarte sentado. Una vez que indican la puerta de embarque me dirijo hacia ella y compruebo que, efectivamente, el avión aún no ha llegado. Pues a esperar hasta que, llega con el pertinente retraso.
Esperando la salida del avión

 Tras una pequeña espera empieza el embarque y, finalmente, sale con el retraso que indicaban, unos 30 minutos. El vuelo es de unos 50 minutos por lo que, aprovecho para ver un capítulo de Vikings en el móvil. Es una serie que estoy siguiendo y solo me faltaban ver los 2 últimos capítulos de la temporada. Aprovechando los trayectos, me los descargué el día antes y los pasé al móvil al igual que un par de pelis.
El vuelo está siendo bastante tranquilo en cuanto a meteorología y, con ayuda del capítulo que estoy viendo, sin darme cuenta avisan del inicio de la maniobra de aterrizaje. Aterrizamos sobre las 11:10h. El siguiente tren de cercanías sale a las 11:30h y con lo grande que es la T4 de Barajas lo más probable es que me dejase en una punta de esta, dada mi suerte. No tendría más remedio que ir a ritmo rápido para salir, sacar el billete y bajar a la estación de la terminal.
Salgo del avión y todo lo contrario. Justo delante del finger en donde está aparcado el avión, están las escaleras para bajar a la zona de recogida de maletas y salida de la terminal. Sin pausa pero sin prisa me dirijo afuera y, tras pelearme durante unos minutos con la máquina de billetes (llevaba un código para sacar el billete gratis dado que tenía billete de Alvia pero, este no lo pillaba la máquina) logro sacar el ticket y me dirijo a la estación. Tras 10 minutos de espera, llega el tren de cercanías. Me subo y me lleva directo a Chamartín con 30 minutos de margen respecto a la salida del Alvia.
Una vez allí, me empieza a entrar el hambre. La verdad es que, con los nervios y el sueño que tenía por no haber dormido mucho, en casa no había desayunado apenas. En ese momento, recuerdo que mi billete es de clase Preferente (lo cogí para ir más cómodo y porque solo costaba 14€) y, si no iba mal encaminado, tenía derecho a entrar a la sala VIP de Renfe donde hay comida. Me la juego y pruebo. Llego a la sala, la chica me pide el billete y, tras darme las gracias, me invita a entrar y merendar algo.
Merendando en la sala VIP - Renfe en Chamartín

Pues no te voy a llevar la contraria!! Entro y una vez adjudicado sofá, dejando la alforja encima de ella, me dispongo a pillar algo para comer. La verdad que no había mucha cosa pero, por 15€ de billete que más quieres?
Así que nada, me cojo un zumo y unos pastelitos que había de chocolate y me los como mientras le echo un vistazo al periódico.
Una vez acabado todo, decido volver a por algo para beber y unos frutos secos (cuando es gratis, nos comemos hasta el tablero de la mesa si hace falta!!) aunque, esto último decido guardarlo para el camino por si me pega un bajón (algunos frutos secos aportan energía al cuerpo).
No acabo de terminarme la Fanta cuando dan el aviso de mi tren. Me la termino rápido y me dirijo al andén, paso el filtro y pillo mi asiento. En el camino aprovecho para ver otro capítulo en el móvil y, posteriormente, hablar con la familia por Whatsapp y tomar algo en el bar del tren. Tan solo eran 3 paradas (Segovia, Medina del Campo, Zamora) pero, también aquí, hay un retraso de otros 25 minutos debido a las obras que se están realizando en las vías a la salida de la estación de Medina del Campo por lo que, permanecemos parados durante un buen tiempo en dicha estación.
Finalmente, llego a Zamora sobre las 14:45h (25 min más tarde de lo que tocaba). Salgo de la estación, y en medio segundo, me llega al cuerpo un bochorno insoportable bajo un sol también insoportable. En menos de 2 minutos ya estoy sudando así que decido coger una calle en la que da sombra y que lleva al centro.
Es la hora de comer y como Seur no abre hasta las 16h decido pararme en un Burger King a comer tranquilamente y, posteriormente, me doy un paseo largo hasta sus oficinas. En el camino, encuentro un bazar de chinos y decido parar para comprar una llave inglesa pequeña. Con las prisas a la hora de enviar la bici, sin darme cuenta me metí la llave inglesa para los pedales en el bolsillo y no tenía con que atornillarlos.
Tras dicha parada, voy a Seur. Allí, amablemente me proponen montar la bici en el almacén (todo un detalle dado que hacia un calor insoportable afuera) así que, monto la bici, doy las gracias y salgo dirección al albergue pese a que no tenía ni idea de donde estaba. Tras dar varias vueltas, con ayuda de San Google, llego por fin al albergue.
Albergue de Zamora

Allí me da la bienvenida Epi y Mercedes (grandes personas que nos harían pasar una noche genial), los hospitaleros del albergue. Les comento, que voy a pernoctar allí y si había cama libre para ello. Epi me dice que no hay problema y me pide la credencial para hacer el registro. Se la doy y le pido si puedo meter de mientras la bici ya que estaba en la calle. Me invita a meterla en el patio mientras hace el correspondiente papeleo y al volver, me empieza a hablar en catalán. Procedo a responderle con naturalidad pero, al empezar me paro y me quedo durante unos segundos pensando: este me lo ha dicho por quedar bien al ver el sello del obispado de Mallorca, diciendo algo que le habría enseñado algún peregrino o es porque sabe hablarlo?? Porque el mediterráneo queda lejos de aquí..
Tras el parón por no saber si seguir hablando en catalán o contestar en castellano, Epi si empieza a reír y me vuelve a contestar en catalán: tranquilo, soy de Barcelona por lo que te voy a entender sin problema. Me vuelvo a reír con él y seguimos hablando en catalán mientras me comenta las "normas" del albergue así como que, sobre las 20:15h hacen una cena conjunta con todos los peregrinos para conocernos y me invita a asistir.
Le comento que mi idea era, tras instalarme, dar una vuelta en plan turisteo tranquilamente por la ciudad y luego ir a comprar comida para el Camino y no sé si me dará tiempo. Pero él vuelve a insistir comentando que la ciudad en 1 hora está vista y, para medio obligarme, me pide si puedo comprar pan para cenar dado que tengo que ir al súper. Acepto y no me queda más remedio que asistir (tampoco era un problema, me era indiferente).
Habitación y cama donde duermo
Me acompaña a la habitación y me da a elegir 3 camas disponibles. Allí mismo, me presenta a Santiago (no al apóstol). Un chico que empezó a pie el camino desde Ávila siguiendo el Camino de Levante. Nos saludamos y le dejo descansar ya que se le veía medio dormido. Una vez dejo los trastos, me doy una vuelta por la ciudad bajo un sol y un calor bastante insoportable en el caso de no haber sombra. Hago una visita en la oficina de turismo que se encuentra próxima al albergue (en la Plaza Viriato) y pregunto sobre que se puede ver y si me puede dar algún mapa para guiarme. Me comenta varios sitios aunque, la mitad de ellos están cerrados al ser lunes.
Así que nada, me doy una vuelta por el casco antiguo, todo de estilo románico la cual cosa, me sorprendió dado que en Palma estamos acostumbrados al gótico. Tras visitar varias iglesias, Catedral y Castillo de Doña Urraca (desde fuera) en una horita aproximada con sus respectivas fotos, me dispongo a buscar un supermercado cercano al albergue antes de pararme en un bar con sombra a tomar algo. Al poco encuentro un Día por lo que, la siguiente misión es encontrar un bar con terraza, sombra y cerca del albergue. Sin darme cuenta, aparezco en la Plaza Mayor y decido pararme a tomar algo frío en uno de sus bares.
Puerta de Doña Urraca
Allí, aprovecho para telefonear a la familia y comentar que todo ha ido bien (bici incluida) y que estoy instalado en el albergue. Tras un rato de charla, decido colgar ya que son las 19.45h y aún tengo que ir a comprar antes de llegar al albergue.
Llego al Dia (supermercado), cojo lo necesario y al ir a por el pan me encuentro de que no queda nada. Además, Epi quería pan rústico por lo que salgo con más prisa que calma en busca de alguna panadería que aún esté abierta. Encuentro una pero en esta también han vendido lo que les quedaba así que sigo con la búsqueda. En la siguiente hay suerte y compro las 3 barras que me habían pedido.
Castillo de Doña Urraca

Una vez hecho el trabajo, regreso al albergue con el tiempo un tanto justo. Dejo las cosas y salgo al patio donde se encuentra Epi hablando con una pareja de unos 50 y algo de años.
Me uno a la conversación la cual, trata sobre el camino que estaban realizando. El tema era la falta de albergues y que en varias etapas las tenían que alargar más de la cuenta por el tema de dormir y que, dos días antes, tuvieron que caminar 49km y les había hecho mella. Entre opiniones y opiniones, sale el tema de los bicigrinos (mediante la mujer) y la "bonita" historia de que nosotros llegamos menos cansados al albergue y que tenemos más facilidad para llegar al siguiente albergue/pueblo. En ese momento, sale en defensa tanto su marido como Epi argumentando que, si los de a pie hacen 30km, nosotros hacemos mínimo el doble por lo que, el cansancio no es excusa ya que es para todos igual (todo esto en una conversación tranquila y sana) y no debería haber la "norma" sobre prioridad para dormir.
Catedral de Zamora
En medio de esta conversación, nos avisan para comer por tanto, decidimos zanjar el tema y bajar ya que hay hambre.
Bajamos al comedor y Alejandro (uno de los peregrinos de la noche) nos ha preparado unas ensaladas "normales" y de pasta para cenar junto un poco de picoteo previo.
Nos sentamos todos y después de una sesión de fotos, Epi, dice unas palabras de agradecimiento y nos desea un buen camino mientras, Mercedes, nos cita unas plegarias. Finalizado, comenzamos a comer y hablar. Durante la cena, conozco al resto de peregrinos como Ramsés, un chico valenciano que está haciendo la Vía de la Plata con la bici y que, al poco tiempo, descubre mi procedencia debido a la manía que tenemos los mallorquines a poner la palabra "pero" a final de frase. También tengo un rato de charla con Santiago, el cual, agradecía el tratar con gente después de varios días caminando por el Camino de Levante sin cruzarse con nadie y durmiendo solo en monasterios, conventos...
Puente de piedra que da acceso a Zamora
En medio de la cena, nos sorprende Epi, el cual, ha preparado una sopa de ajo. Solo algunos se atreven a probarla. Yo le pido un poco y, la verdad, la sopa no tenía desperdicio.
Tras cenar y un rato de charla y buen ambiente decidimos seguir en el patio del albergue que está en una zona más alta y donde podremos estar más frescos (en el comedor empezaba a hacer bastante calor). Nos movemos y Alejandro se sube la guitarra que hay en el albergue para tocar y cantar algunas canciones. En esto se apunta una peregrina croata que hablaba bastante bien el castellano e intentaba cantar alguna canción de Joaquín Sabina con la dificultad añadida de cantar en un idioma que no es el suyo. Al poco rato, llegan Fernando y su padre, de procedencia Sevillana y que, al igual que yo, empezaban en Zamora su camino en bicicleta. Después de un rato tocando, decide pasarle la guitarra a Ignacio, un chico sevillano que hacia la Vía de la Plata junto a su pareja Belén (que más tarde se convertirían en mis compañeros de viaje en este camino) en bicicleta. Este reniega de no saber tocar la guitarra pero, Alejandro, decía que lo había escuchado por la tarde tocar un par de acordes e insiste en que toque algo.
Tras varios intentos por no tocar, no le queda más remedio que tocar alguna canción bajo la presión de la vergüenza y las risas de algunos del resto de personas que nos encontramos allí pero, aguanta poco tiempo y decide volver a pasarle la guitarra a Alejandro. En ese momento, Epi decide cambiar de conversación y saca el tema del porqué de nuestros caminos ya que, aunque no lo queramos, todos tenemos algún compromiso personal por el cual nos hemos embarcado en esta aventura. Uno a uno vamos hablando, algunos con promesas o situaciones en las que se les salta más de una lágrima y otros con más promesas como méritos/objetivos deportivos.
De esa charla, creo que todos sacamos algo de positivo al igual que, nos ayudó en cierta forma a sacar cosas que no somos capaces de sacar en nuestra cotidiana vida.
Cuando nos fijamos en la hora ya eran las 23h por lo que, Epi, decide dar por finalizada la velada y nos aconseja irnos a dormir para poder descansar el máximo posible y nos recuerda que, al día siguiente, nos espera a las 7h para el desayuno, el cual, también corría a cargo de los hospitaleros.
Acto seguido, bajamos todos a las habitaciones y nos metemos en la cama tras preparar los trastos para el día siguiente.

Los datos de contacto e información del Albergue de Zamora

domingo, 13 de julio de 2014

Día 2: Zamora - Tábara

15/07/2014

Kilómetros de la Etapa: 76.99km
Tiempo Rodando: 5:21h
Tiempo Total de la Etapa: 7:56h
Kilómetros Totales del Camino:76.99km


Tras una noche un tanto calurosa y luego, haber tenido que taparme con el saco sobre las 5 de la mañana debido al fresco de esas horas, nos levantamos sobre las 7h con música clásica a cargo del hospitalero Epi, el cual, nos avisó de que no pusiéramos ningún despertador.
La mañana empezaba con rasca aunque, pasadas unas horas sería completamente lo contrario.
Me levanto, me visto de ciclista y preparo las alforjas justo antes de dirigirme hacia el comedor donde Epi y Mercedes se encuentran preparando el desayuno. Como de un buffet se tratara, cojo un par de madalenas y leche caliente que habían preparado para hacerme un colacao mientras Epi, está calentando unas tostadas que nos servirá en la mesa posteriormente. Durante el desayuno, se nota que todos los peregrinos estamos un tanto dormidos aún, conversando solo sobre la ruta a seguir para salir de la ciudad con muchos cortes de silencio por enmedio.
Todos desayunamos juntos por lo que, a la hora de preparar las bicis (en total eramos 6 bicigrinos) subimos casi todos a la vez y acaparamos todo el patio para engrasar, montar alforjas y resto de preparativos antes de salir.
Soy uno de los primeros en acabar y antes de partir, voy a despedirme de Epi y Mercedes dando mi donativo y agradeciendo su desinteresada amabilidad así como de la cena, post-cena y desayuno que prepararon. Justo en la salida del albergue deseo buen camino al resto de peregrinos y bicigrinos que aún no han salido y saco la bici.
Primera marca que veo al ir por Zamora
Mientras espero a que el GPS se posicione para seguir un track que me había descargado y grabar el mío propio, sale del albergue Fernando con su padre y son los primeros en iniciar la etapa. Poco más tarde lo hago yo, quedando aún en el albergue Ramsés, Ignacio y Belén (bicigrinos).
Hubiese sido bonito partir los 6 juntos pero, cada uno tiene su final de etapa en distintos lugares como, por ejemplo, Ramsés, Fernando y su padre que seguirán hacia Benavente para, posteriormente, seguir por el Camino Francés. Yo, en cambio, seguiré hacia Orense haciendo el Sanabrés.
Me monto en la bici y tras cruzar la plaza de Viriato me dirijo hacia el ayuntamiento para salir de Zamora. Aquí empiezo con los errores de orientación y confundo el ayuntamiento con otro edificio con banderas siguiendo por un paseo. A los 100 metros me doy cuenta y doy medio vuelta (menos mal que solo eran 100m.). Llego otra vez a la plaza mayor, visiono el ayuntamiento y, ahora sí, cojo el trazado correcto.
Iglesia en Plaza Mayor
Aclarar que hay que estar pendientes de las indicaciones y de nuestra guía (si la llevamos) ya que, una vez fuera del casco antiguo hay una bifurcación no señalada hasta más adelante donde, si nos dirigimos hacia la izquierda seguiremos hacia el Camino Portugués mientras, si seguimos recto continuaremos por la Vía de la Plata.
Continuo por buen camino y pasado 1 kilómetro, veo a todos los que van a pie (6 peregrinos) y de buen humor dado que, los encuentro entre risas. Me vuelvo a despedir de ellos y les deseo buen camino.
De momento, la salida de Zamora es todo por carretera hasta pasados unos kilómetros tras salir de la ciudad donde encuentro un desvío de tierra hacia la derecha en dirección a Roales de Pan y donde se encuentra el primer mojón de mi Camino. Foto y a seguir.
Primer mojón a la salida de Zamora
El tiempo, de momento, acompaña al contrario del paisaje que no deja de ser tierra y más tierra sin árboles y sin apenas vegetación. A todo esto, ya estaba avisado de este paisaje que me encontraría pero no deja de sorprenderme.
Voy solo y a buen ritmo y me empiezo a preguntar si Fernando y su padre se estaban tomando el camino como una carrera dado que, salieron delante mía y, después de mi fallo de orientación dejé de verlos. Esta zona es toda árida y se puede ver perfectamente unos kilómetros más adelante y no los localizo. En cambio, por detrás veo a 1km de mi a 2 bicigrinos. Supongo que son 2 que salieron detrás mía en el albergue hasta que, paro a hacer unas fotos y justo al cruzarme me saludan y veo que, efectivamente, son Fernando y su padre. Me uno a ellos y les comento que pensaba que iban delante mía ya que salieron antes y tuve un error de ruta en Zamora. Me comentan que ellos han tenido el mismo problema dentro de la ciudad y se han perdido durante un buen rato hasta que encontraron el camino otra vez.
Paisaje árido dirección Roales de Pan
Tranquilamente aunque, a un ritmo un tanto más rápido al habitual, vamos conversando y vemos que más atrás (a un par de kilómetros) vienen el resto de bicigrinos que salieron de Zamora. Llegamos de esta manera a Roales de Pan donde paro en la entrada del pueblo para hacer una fotos al jardín de una casa la cual, está decorada de una forma un tanto extraña. Un
Jardín con todo tipo de figuras en la entrada a Roales de Pan 
peregrino, un hombre a caballo, un portal de Belén...algo raro que hace que haga varias fotos para registrar todo el jardín. Continúo la marcha y al poco tiempo doy con Fernando y cía que paran en la fuente que se encuentra en la plaza del pueblo para rellenar bidones.
Continuamos la marcha y, una vez salimos de Roales, nos empezamos a encontrar con los problemas de los desvíos de las obras del AVE.
En medio de la nada, nos encontramos con un puente a medio construir el cual, corta el camino y pese a que los mojones indican que giremos a la derecha, al poco nos encontramos en una carretera nacional sin ningún tipo de señalización. Saco el GPS (usando el móvil) y compruebo que, el giro debería haber sido hacia la izquierda dando de nuevo con el camino original. Nosotros vamos en paralelo por lo que, en el primer camino que vemos hacia la izquierda, nos metemos para volver a la vía original. En ese momento, el padre de Fernando se maldice a si mismo. Se dejó en casa su GPS Garmin y al llegar a Zamora solo se encontró con los cables para cargarlo. Si el camino sería continuamente así con este tipo de desvíos lo echaría en falta.
En Montamarta con Fernando y su padre
De esta forma, llegamos a Montamarta donde, a la salida de dicho pueblo, nos encontramos con otro problema. El camino que sigue hacia las ruinas de Castrotorafe está inundado por el embalse de Ricobayo. Nos paramos y justo en ese momento, un vecino del pueblo nos indica que el paso de este embalse se tiene que hacer por el puente y, una vez cruzado este, se encuentra un desvío para volver al camino de tierra. Le agradecemos la información, realizamos un par de fotos y continuamos, cruzando por el puente y volviendo otra vez al camino.
Camino inundado por el èmbalse de Ricobayo.
Al fondo, las ruinas de Castrotorafe


De desvío en desvío seguimos el Camino hasta que, sin darnos cuenta, nos metemos en plena obra del AVE y, entre camiones y excavadoras aparece un hombre, el cual , nos indica que el camino no se puede seguir por ahí y que debemos seguir por carretera y, más adelante, encontraríamos de nuevo otro desvío para seguir por el camino. Volvemos de nuevo a la carretera y pasados un par de kilómetros damos con el desvío que indicaba pero con un pequeño problema. Las obras se habían comido el propio desvío que estos habían hecho por lo que, no tenemos más remedio que seguir por carretera hasta dar con un segundo desvío que nos devuelve al camino de tierra otra vez.
Esto me hace pensar en los que van a pie. Debido a las obras, la nacional es bastante estrecha (algún que otro camión nos pasaba bastante cerca) y, pese a que nosotros corríamos el mismo peligro aunque pasáramos esa parte de carretera más rápido, los de a pie se la jugaban bastante caminando durante un buen tramo por el arcén de la carretera.
Entre camino y desvíos por carretera cruzamos los pueblos de Fontanillas de Castro y Riego del Camino.
Seguimos por camino dirección hacia Granja de Moreruela. Las indicaciones iban variando entre las originales y las provisionales por las obras hasta que hay un momento en que, nos damos cuenta que, lo que suponemos que es Granja de Moreruela a lo lejos, cada vez la estamos dejando a nuestra derecha más y más. Vuelvo a sacar el GPS y, efectivamente.
Bifurcación hasta Orense o Astorga en Granja de Moreruela
La ruta provisional nos llevaba hacia el camino pero, dejando de largo este pueblo, el cual, se encuentran los 2 desvíos. Uno lleva hacia Orense siguiendo el Camino Sanabrés. El otro, sigue la Vía de la Plata hasta Astorga donde se une al Camino Francés.
Seguimos un poco más hasta que damos a un cruce donde no paran de pasar camiones y bulldozers hasta arriba de piedras/rocas y arena la cual, van dejando por el camino. Volvemos a mirar el GPS y comprobamos que ese camino por donde van nos llevará hasta el pueblo. Giramos y seguimos dicho camino con cuidado debido al tráfico de maquinaria que pasa por allí. Ese mismo camino, nos devuelve a otro que irá directo hacia Granja. 15 minutos más tarde entramos en el pueblo. Tras dar una vuelta por el pueblo obligada debido a las flechas, damos con el cruce. En ese mismo cruce, decidimos parar a merendar algo dado que son las 11.30h y tenemos más de la mitad del camino hecho.
Merendamos unos bocatas mientras conversamos sobre el Camino Francés. Ellos han decidido seguir por esta ruta ya que, el padre, hace un par de años hizo el Sanabrés y querían cambiar y ver otra cosa. Dado que lo hice en 2011, les comento varias cosas como desniveles, dificultades y la problemática de los albergues dado que es verano.
En 30 minutos estamos merendados y el padre de Fernando, quiere continuar la marcha para hacer el máximo de kilómetros posibles. Su intención es quitarse al día el mayor número de kilómetros para poder aprovechar 2-3 días en Santiago. Volvemos al famoso cruce y allí nos despedimos. Yo de momento, decido sentarme en una sombra y descansar un rato más ya que "solo" me quedaban unos 20km.
Después de 30min tomando un refrigerio en la sombra y revisado en la guía como llegar hasta el monasterio de Moreruela, reanudo la marcha. Nada más salir del pueblo continuo por más desvíos por culpa de las obras. Poco a poco veo que me van a venir bien ya que, para llegar a dicho monasterio, hay que desviarse unos 4 kilómetros del camino pero, debido a las obras, tan solo me desvío 1.5km. Decir que dicho desvío es bastante fácil ya que prácticamente es todo asfalto.

Finalmente, llego al monasterio de Moreruela el cual, se encontraba cerrado. Bueno, no es muy difícil entrar, tan solo lo separa de la carretera un pequeño muro de 1m. Salto y me doy un paseo por este aunque, a la zona interior no puedo acceder debido a que está cerrado por vayas cosas que no impide verlo desde cierta distancia donde aprovecho para otra sesión de fotos.

Después de 15 minutos de visita, decido continuar ya que el calor empieza a ser un tanto insoportable.
Continuo por caminos de tierra con ningún tipo de sombra alrededor, cruzando por el puente de Quintos el Río Esla, donde paro para hacer otra sesión de fotos. Pasado dicho puente, las flechas indican seguir por camino pero,
Pequeños repechos largos
en la guía que llevo aconsejan seguir por carretera dado que, si seguimos por camino hay tramos donde tendremos que coger la bici a cuestas para poder pasar. Prosigo por la carretera con algún que otro repecho hasta llegar a un desvío. Aquí podemos continuar por carretera hasta Tábara pero decido ser purista y cojo el desvío que, posteriormente, me devolverá al camino para llegar a Faramontanos de Tábara.
Puente de Quntos
Es una bajada por carretera en la que, a unos 50m encuentro un mojón situado a la derecha de la entrada de un camino con una flecha indicando hacia la izquierda. Dicha flecha me hace dudar. No sé si indica que siga por carretera o indica que es ese camino. Reviso la guía y compruebo que hay que hacer un giro hacia la derecha para enlazar con el camino por lo que doy por hecho que es ese camino. Me introduzco por tal camino, el cual es una constante subida suave, hasta que pasados 3 kilómetros me encuentro con que se acaba. En medio del calor y el sol que hay ese día y con un mosqueo que va incrementando saco una vez más el GPS. En efecto, mi sentido de la orientación me ha vuelto a fallar y he seguido un camino paralelo al que tocaba. Debía haber seguido bajando para, más adelante, girar a la derecha. Intento mirar algún tipo de atajo pero no hay forma, tendré que volver hacia atrás y pedalear otros 3 km de regalo. Al menos, son cuesta abajo por lo que rápidamente llego a la carretera, sigo bajando y ahora sí, doy con el camino correcto.
Durante este tramo, me doy cuenta de que voy sin agua y estoy muerto de sed. Más vale que llegue cuanto antes a Faramontanos y rellene los bidones porque con el calor que está haciendo no conviene estar mucho tiempo así. Sigo subiendo algún que otro repecho que se compensa con su posterior bajada. De esta forma, llego a Faramontanos de Tábara la cual, debo de cruzar. Sigo recto hasta un punto que no veo flechas aunque no le doy mucha importancia dado que luego (pienso) debo de dar con ellas que estarán en alguna calle paralela. Voy con esa idea hasta que paso por al lado de un bar donde se encuentran un grupo de hombres mayores tomando algo. Justo después de cruzar este bar, oigo un comentario de uno de ellos - Ese ciclista va en dirección contraria a donde toca.
Gracias por comentárselo a tus amigos en lugar de decírmelo a mi al pasar, pienso. Vuelvo a pararme y saco otra vez más el GPS. Tiene toda la razón, aunque no estoy muy lejos de la calle correcta. Doy un par de vueltas hasta que doy con el camino correcto. Este me llevará a una plaza donde hay la deseada fuente de agua. Paro y tras dejar correr el agua un poco (está hirviendo) relleno los bidones con agua bien fría y le pego a una de ellas un sorbo bien largo. Son ya las 14h pasadas, llegando a las horas más fuertes de calor. Prosigo y justo a la salida encuentro a unos ciclistas que están echados en  el césped bajo una sombra bastante grande. Me tienta las ganas de echarme un rato a descansar pero, me encuentro a 7km del final de la etapa de hoy por lo que decido proseguir y acabar de una vez.
El día anterior, se me había pasado por la cabeza el seguir hasta Santa Croya de Tera (final de la etapa de hoy según la guía y para muchos ciclistas que leí en diferentes blogs) según la hora y el estado que me encontrase pero, el ritmo un tanto alto siguiendo a Fernando y a su padre, el calor insoportable y los kilómetros de más debido a mi mala orientación ya están haciendo mella.
Prosigo por más caminos inhabitados por árboles hasta que, a unos 4km antes de llegar a Tábara, llego a un cruce que me hace girar a la izquierda y ahí mismo encuentro un árbol bastante grande con buena sombra y justo en ella un banco "casero". Decido parar a descansar y dado que son las 15h y había comprado provisiones el día anterior, decido comer ahí mismo.
La verdad que parecía como encontrar un oasis en medio de un desierto. Un bochorno insoportable bajo el sol que hacía que las chicharras no hubiesen parado de hacer ruido durante todo el día y, de repente, una sombra en la que se está fresquito y a gusto para descansar.
Desde ese mismo cruce, se puede otear a lo lejos el pueblo de Tábara en línea recta pero, dada la distancia recorrida erróneamente y las ganas por llegar decido echar un vistazo tanto al GPS como a la guía mientras como para asegurarme de que fuese completamente directo al pueblo.
Pasada media hora en la que había comido y descansado 10 minutos a la sombra, me propongo endosarme el casco por última vez hoy y aguantar el calor durante los 4km que me restaban.
Plaza de Tábara
Continuo, en ese momento con más pereza que ganas llevando el estómago lleno y sin pausa pero sin prisa llego a la iglesia de Tábara. Solo me quedaba cruzar una carretera que había para adentrarme en este pequeño pueblo y, posteriormente, buscar el deseado albergue para darme una ducha bien fría. Sigo y cruzo la plaza del pueblo llegando a un pequeño hotel. Allí no veo ningún tipo de señalización, tanto flechas del camino como del albergue. Vuelvo a sacar el GPS ya bastante cabreado. Lo que quería era dejar la bici, ducha fría y descansar de una vez en lugar de dar más vueltas.
Miro el GPS y el track continúa por el camino así que no indica el albergue. Miro la guía y tampoco detalla como llegar al albergue. Recuerdo que, leyendo blogs, en uno de ellos decía que estaba un tanto apartado del pueblo así que alguna señalización debe haber. A esas horas no hay nadie por la calle ya que la gente preferirá dormir la siesta que pasar calor en la calle así que tampoco tengo la opción de preguntar.
Decido volver a la plaza del pueblo y dar una vuelta en ella para ver si veo algo. Efectivamente, no termino de dar la vuelta a la inmensa plaza cuando veo en una de las calles señales indicando el albergue. Los sigo por una serie de calles en pendiente hasta que doy con el ansiado albergue.
Iglesia en Tábara
Dicho albergue tiene un patio vallado donde solo puedo ver a 2 personas en una sombra sentados. Llego y al abrir la puerta de la valla sale una mujer. Es Josephine, una de las hospitaleras, la cual, me invita a dejar la bici y entrar a beber un poco de agua. Entro con ella y tras beber un vaso bien frío de agua me cuenta todas las normas del albergue al igual que, es un albergue en el que es donativo (si quieres dejar algo lo dejas en un buzón que hay en la entrada) y que por la noche se da una cena conjunta al igual que por la mañana con el desayuno.
Le doy las gracias y le pido donde está la ducha ya que llego con bastante calor. Me acompaña a la sala donde están las literas y me da a elegir la que quiera dado que, de momento solo somos 9 personas y hay camas de sobra. Sin dudarlo, cojo la última litera de abajo y sin tardar lo más mínimo, cojo la ropa y me dirijo a la ducha.
Una vez salgo de una buena ducha fría que agradece el cuerpo, lavo la ropa y la dejo tendida. Con el sol que está haciendo a esas horas no crea que tarde mucho en secarse. Posteriormente, decido sacar la ropa para el día siguiente y, de esta forma, no molestar por la noche a los peregrinos que ya estén durmiendo. También aprovecho para revisar la etapa de mañana pero a los 2 minutos me noto un tanto cansado por lo que decido tumbarme un poco en la cama. Mala idea, a los 5 minutos me doy cuenta de que estoy casi dormido (como me duerma, luego por la noche no soy capaz de coger sueño) así que me levanto y decido ir a tomar algo bien frío al pueblo y, de paso, lo veo un poco.
Salgo del albergue y, el camino hacia el pueblo es cuesta abajo, que no tardo en recorrer debido al calor que hace. Llego a la plaza y, como cualquier pueblo al mediodía, está todo cerrado. Solo queda abierto el bar del hotel por lo que, me siento en su terraza donde corre aire y esta techada. Al poco sale la dueña junto a unos peregrinos que van hablando con ella y que regresan al albergue, y le pido una cerveza bien fría. No tarda en servírmela y se sienta en la mesa de al lado. Me pregunta si quiero comer algo que, pese a la hora que era, no tenía problema en cocinar. Le contesto que no, ya había comido algo y acto seguido me comenta que si quiero cenar allí, por 5€ hay menú peregrino y al día siguiente, a partir de las 7h, dan desayunos por 3€. Le agradezco el ofrecimiento pese a que, por dentro estoy pensando en cenar y desayunar en el albergue.
Tras sus comentarios de publicidad, vuelve a entrar al bar, momento que aprovecho para conectar el 3G del móvil y revisar mails, mensajes y realizo la llamada diaria a la familia para comentar que "todo a ido bien" y que ya estoy en el albergue. Durante la etapa desconecto el 3G para gastar el mínimo de batería pese a que, llevo una de repuesto pero nunca se sabe lo que puede ocurrir.
Llevo 30 minutos allí y empiezo a notar como se me van cerrando los ojos otra vez. Pese a que ha sido una etapa "llana", veo que los kilómetros, repechos y el calor han hecho mella en mi por lo que, decido volver a moverme, pago y voy a dar una vuelta por el pueblo que aprovechó para otra sesión de fotos. Todo este paseo procuro hacerlo por la sombra ya que, ir bajo el sol, llega a ser bastante insoportable. El pueblo es más bien pequeño y no tardo en recorrer la zona céntrica. Decido volver al albergue pero, debido a que es una pendiente suave y al calor que hace, paro antes en un banco con sombra que se encuentra en la plaza del pueblo para concienciarme. Esto parece más Mallorca que la "zona norte" de la península. Allí me paso otros 20 minutos hasta que saco las fuerzas para ir hasta el albergue. Entro y hay gente durmiendo la siesta (deben ser las 18h) así que decido coger los papeles con info y la guía para planificar y tener una idea de la etapa de mañana y me siento en una mesa que hay en una especie de porche afuera. A simple vista la etapa parece fácil pero del dicho al hecho...mientras estoy mirando todo esto, se sienta en la hombre de unos 60 años para revisar también su etapa y al poco, se sientan alrededor una pareja de catalanes y entablamos conversación los 4 sobre la etapa de hoy. Me preguntan si al cruzar el puente de Ricobayo he seguido por el camino. Les respondo que no y me comentan que me he salvado de un buen trecho de ir con la bicicleta a cuestas aunque, me aconsejan que en un momento de ese trazado, hay unas panorámicas espectaculares y que, pese a que hubiese sido una complicación para mi y mi bici, hubiese valido la pena ver ese paisaje. Otra cosa que me he perdido por ir en bici.
Tras un buen rato de charla, el hombre catalán me pregunta sobre mi camiseta y si el logo del Club Ciclista de Lloret de Vistalegre hace referencia al de Barcelona. Le comento que no, es una camiseta de una carrera y que uno de los organizadores era este club que era de un pueblo de Mallorca. Acto seguido, me confirma si soy de allí y lo siguiente que hacen es empezar a hablarme en catalán. Es una cosa que todos los catalanes que encuentre por el camino (no son mucho) hacen instantáneamente al saber que soy mallorquín.
Posteriormente, se suma a la conversación José Almeida, el otro hospitalero del albergue de Tábara, cosa que aprovechamos para preguntarle sobre distintas cosas de la etapa de mañana. Por mi parte, aprovecho para preguntarle sobre el albergue de Mombuey ya que, he leído que no está en muy buenas condiciones. Me comenta que más que un albergue, es un refugio con lo justo y necesario para pasar la noche pero en condiciones. Así que decido seguir con la idea de parar allí mañana. Poco después recogemos los trastos y al salir otra vez al patio (ya con un tiempo más agradable) encontramos a otro chico el cual está jugando solo a ajedrez. Se trata de un madrileño, profesor de este juego de mesa, el cual está practicando jugadas y nos da un par de clases antes de entrar a cenar.
En ocasiones, he jugado alguna que otra partida pero, dadas las situaciones de juego que proponía, nunca llegué a creer lo enrevesado que puede ser el ajedrez.
Acto seguido, José nos invita a entrar para cenar todos juntos. Ya en la mesa, lo primero que se habla es de la hora de desayuno al día siguiente y acordamos que sobre las 6.15h es una buena idea ya que así me puedo quitar una hora de calor durante la etapa. De cena, nos ponen de primero ensalada y de segundo, el plato fuerte, arroz a la zamorana. Nunca lo había comido y con el hambre que tenía encima no dude en probarlo. Muy bueno, tanto que repetí un par de veces. Durante la cena, hablamos de distintos temas. En la mesa, se encontraban dos franceses, una rusa (que no entiende nada de español) y un alemán. Este último nos comenta que es de allí pero desde hace 2-3 años vive en Mallorca. No tardo ni 2 segundos en comentarle que soy de allí y entablamos conversación sobre la isla. Uno de los catalanes no duda en preguntarle la curiosidad de por qué decidió cambiar de residencia y el alemán, como si de un acto de publicidad se tratase, no para de hablar bien de la isla.
Entre plato y plato, José saca una caja y nos pide que cojamos un papel al azar, el cual, lleva escrito una "reflexión" hecha por él (es escritor) para que lo leyésemos para nosotros mismos y pensáramos sobre ello, momento en que la mesa se queda en silencio durante unos minutos.

Reflexión por José Almeida (hospitalero)
Pasados ese tiempo, volvemos a entablar conversación y, uno de los peregrinos, le pregunta a José si alguna vez ha tenido a gente que no hace el camino durmiendo en el albergue. José le responde que en muchas ocasiones, gente que no tiene sitio ni dinero para dormir, les ha pedido cama. Él nunca ha tenido problemas en darle cobijo siempre y cuando se comportasen con el resto de personas (sobretodo con las horas de sueño de los peregrinos) pero también ha tenido gente que le ha venido mintiendo. argumentando que son peregrinos cuando son totalmente lo contrario. Nos pone un ejemplo de ese mismo día por la mañana. Llegaron 2 personas pidiendo cama y enseñando la credencial. Según argumenta, desde un primer momento no lo aparentaban ya que, uno de ellos, llevaba un petate bastante cargado y con unas botas estilo góticas mientras el otro, no llevaba absolutamente nada. Tan solo una pequeña mochila. Les reprocha que no lo son y ellos insisten enseñándole sus credenciales. José lo revisa y ve que los sellos no tienen sentido. Uno de un albergue del camino de Madrid, el siguiente sello es del camino francés, el de a continuación uno de la Vía de la Plata... no tenía mucho sentido ya que, por norma general, todo el mundo sigue una ruta seguida con varios sellos de distintos pueblos seguidos por lo que decide echarlos.

Con este tema damos la cena por finalizada aunque nos comenta que faltan 4 bicigrinos por llegar y, de mientras, nos quiere leer un escrito reciente que había hecho para una revista. Dicho escrito, trataba de un hombre (que justo en ese momento llegó) de Tábara el cual, tras su jubilación, se había dedicado de lleno en ayudar a los peregrinos limpiando de hierbajos las señalizaciones de la zona, como dar agua a los peregrinos que encontraba, ayudarles a llegar al albergue, etc. Una de esas personas que suelen decir que son "ángeles en el camino".
Durante la lectura del escrito, aparecen, empapados de sudor, Ignacio y Belén, la pareja de sevillanos que habían compartido albergue conmigo en Zamora.
Se sientan a cenar y me pongo a conversar con ellos. Estaban en el albergue de Faramontanos pero, debido a dos "peregrinos" (los mismos de la historia que contó José) que estaban solo con ellos, habían decidido seguir hasta Tábara para cambiar de albergue. Según me comentan, parecen simpáticos pero llegaron en un momento a ser un tanto pesados y empezaron darles mala espina. Para evitar posibles sustos por la noche, decidieron continuar hasta este albergue y pasar la noche aquí.
Poco después, llegan los otros dos bicigrinos. Estos habían llegado a Zamora por al mediodía pero, al estar aburridos, sobre las 19h decidieron seguir por carretera hasta Tábara.
Tras un rato de charla, decido dejarles cenar tranquilos y salgo afuera donde se encontraban la mayoría de los peregrinos hablando. Un rato más tarde y tras una ducha, salen Belén e Ignacio y continuamos con la charla hasta dadas las 23h cuando, José nos aconseja que entremos a dormir dado que somos los únicos en pie y así no molestar más tarde al resto de peregrinos.
Le hacemos caso y nos metemos a dormir.

Información sobre el albergue de Tábara.

Track de la etapa de hoy:

sábado, 12 de julio de 2014

Día 3: Tábara - Mombuey

16/07/2014

Kilómetros de la Etapa: 62.33km
Tiempo Rodando: 7:52h
Tiempo Total de la Etapa: 10:27h
Kilómetros Totales del Camino: 139.32km


Hoy, también nos levantamos con música clásica sobre las 6h. Me levanto un tanto cansado, diría que por el largo sueño que hizo que durmiese del tirón que por haberme despertado en varias ocasiones por ronquidos, ruidos, etc como se suele dar.
Como rutina en todos estos días en el camino tras levantarme, me enfundo la equipación ciclista antes de ir al baño a lavarme la cara y desayunar posteriormente. Cuando entro en la cocina, veo que los catalanes y alguno más ya están acabando de desayunar. Se habían levantado un poco antes para salir lo más pronto posible. Pues nada, me siento junto a un catalán y nos ponemos hablar del tema de conversación por excelencia en los albergues, el final de etapa de hoy y de como está el camino en cuanto a dificultades, mientras me tomo un cola cao con tostadas recién hechas por Josephine.
Poco a poco, se van sumando al desayuno el resto de peregrinos más perezosos. Una vez acabado, voy al baño para limpiarme los dientes y hago un poco de tiempo mientras Ignacio y Belén terminan de desayunar. La noche anterior, candamos las 3 bicis juntas y estoy a la espera de que acaben para quitar sus cadenas.
Salgo y hace un poco de fresco que hace que algunos salgan con algo de manga larga por encima. Tengo la misma idea pero, al poco, la desecho dado que, al pedalear empezarán los calores y no me hará falta.
Ignacio sale y, juntos, vamos a desatar las bicis para, posteriormente, engrasarlas y montarle las alforjas antes de salir.
De mientras, José el hospitalero, va haciendo fotos con su móvil a los peregrinos que van saliendo para tener un recuerdo subiéndolo al perfil de Facebook de este albergue. Como no, una vez listas las bicis, nos pide que nos pongamos en la puerta del albergue para la pertinente foto.
Ignacio, Belén y servidor
Tras esto, les damos las gracias por su hospitalidad y José nos devuelve un buen camino y nos indica la dirección para llegar otra vez al camino.
Nos montamos en las bicis y partimos juntos siguiendo las direcciones de José. El regreso es bastante fácil. Junto al albergue hay una pequeña calle a la izquierda, posteriormente, giramos a la derecha y seguimos todos recto en bajada esta calle asfaltada. Finalmente, cruzamos la nacional y nos adentramos en el camino. Poco antes de esto, nos encontramos a los catalanes junto a otros 2 peregrinos los cuales, andaban un tanto perdidos ya que no se habían entendido con José al darles indicaciones. Les deseamos buen camino y seguimos con la etapa.
Tras salir de Tábara, persisten los repechos que dejé ayer pero, estos son un poco más fuertes, cosa que hace que entremos en calor más rápidamente. Belén, con problemas en la rodilla, la cual, el día anterior Ramsés (otro de los bicigrinos de Zamora con el que salieron y que es fisio) le tuvo que realizar un vendado con tiras elásticas para que no sufriese tanto. Sigue teniendo la rodilla un poco resentida. Probablemente a que, aún no tiene la rodilla caliente y los repechos hacen mella, decide subirlos a pie. Pasados 2-3 repechos de buena mañana, el camino parece dar tregua con un buen trazado sobre llano donde, conversando, nos conocemos más. En ese momento, Belén me pregunta sobre qué trabajo. Le respondo que soy informático y, tras una sonrisilla, me dice que tenía cara de informático o de médico así que, muy mal encaminada no iba. No sé si será por las gafas o porque aparento ser un friki. Quién sabe... :)
El camino prosigue con el llaneo aunque con alguna que otra suave y larga subida sin complicaciones pasando a entrar por distintos bosques que se agradecen tanto para evitar el calor que hace bajo el sol como el cambio, de tanto en cuando, del típico paisaje árido de los campos zamoranos.
De esta forma, pasamos por Santa Croya de Tera y Santa Marta de Tera. Poco después de la salida de este pueblo, pasamos por una playa fluvial con bastante sombra donde a más de uno le hubiese gustado pasar la tarde con un buen baño. Proseguimos con las conversaciones hasta la entrada a Calzadilla de Tera donde, recuerdo el consejo que nos había dado José de pararnos en la iglesia Santa Marta para ver la primera escultura e imagen del Apóstol Santiago que se hizo en este Camino. Nos lamentamos pero, a ninguno se le ocurre volver a atrás y seguimos, entrando a Calzadilla de Tera.
Pasado este pueblo, el perfil empieza a ser irregular subiendo constantemente pero de forma suave.
Iglesia deSan Miguel (Olleros de Tera)
Llegados a Olleros de Tera sobre las 10h pasadas, decidimos parar en un colmado para comprar algo de embutido para comer al mediodía. En cuanto al pan, lo dejamos para más adelante. Dicho colmado, se encuentra cerca de su iglesia, donde paramos a hacer fotos y subir a su campanario. Comentar que, en la mayoría de pueblos del Sanabrés, el acceso al campanario es por unas escaleras externas y libre a cualquiera que quiera subir. Ahí es donde nos subimos Ignacio y yo. Y se nos ocurre la broma de empezar a tocar las campanas aunque, lo dejamos pasar para no molestar a los vecinos.
Campanario de la iglesia en Olleros de Tera
Proseguimos el camino hasta Rionegro del Puente, donde decidimos parar a comprar pan y comer algo. Para ello, paramos en un bar cerca del albergue y aprovechamos para sellar también. A la salida de este, nos vamos directos a una playa artificial que se encuentra en la entrada de este pueblo y donde, cogemos una mesa de picnic que hay a la sombra. Allí, preparamos unos bocadillos, comemos y entablo conversación con los sevillanos para saber más de ellos.
Una vez finiquitados los bocadillos, nos cambiamos y nos metemos en el agua, un tanto fría pero se agradecía dada la ola de calor que había.
Allí estamos hasta las 17h pensando si dormir en el albergue de allí, yo seguir hasta Mombuey
Tomando un baño en el río Negro (Rionegro del Puente) 
(lugar donde tenía planeado dormir) y ellos dormir en tienda de campaña o seguir todos hasta Mombuey. El temor de dormir en Mombuey era el tema del albergue y su fama de mal estado al igual que, la disponibilidad de camas. Hacemos varias llamadas pero nadie lo coge. Lo más probable es que sea el número del ayuntamiento, cerrado a esas horas. Finalmente, nos decidimos por ir hasta Mombuey y probar a ver que encontramos. Justo antes de salir, paramos en un bar para que nos rellenen los bidones de agua, cosa que aprovechamos para preguntar al dueño que distancia hay. Nos comenta que, por camino son 10km con algún repecho duro mientras, por carretera son 9km con dos repechos suaves y largos.
Dado que son casi las 18h, decidimos ir por carretera para llegar cuanto antes ya que, según la información que tenemos, solo hay 6 camas.
Salimos de Rionegro y, al poco tiempo, me distancio de los sevillanos que van un poco más atrás. Con facilidad, subimos los 2 repechos y llegamos a la calle principal de Mombuey. Miramos la dirección del albergue, calle de la Iglesia y, por lo que entendemos, debe estar cerca de esta. Vamos cruzando la calle principal teniendo en cuenta los supermercados que haya para ir posteriormente. Durante este proceso, vemos que salen de un bar los 2 bicigrinos que llegaron a última hora al albergue de Tábara. Estos, habían salido más tarde del albergue y, al parecer, habían parado a tomar algo/comer en Mombuey. Allí estamos 5 minutos hablando con ellos en los que nos pregunta si paramos en Santa Marta de Tera para ver la escultura. Le comentamos que, por despiste, nos olvidamos y proseguimos la marcha. Nos comentan que cuando ellos llegaron justo abrían la iglesia y pudieron verlo.
Iglesia de Mombuey, próxima al albergue
Lo primero que se me pasa por la cabeza es que salimos, como mínimo, una hora de adelanto respecto a ellos por lo que, con tanta espera para abrir no creo que nos hubiésemos quedado. Tras esto, nos comentan que tienen la intención de dormir en Puebla de Sanabria y que, para no perder más tiempo, salían ya. Nos despedimos definitivamente ya que tenía planificado llegar a Santiago en 3-4 días, más pronto que lo que tenía pensado.
Seguimos con la búsqueda del albergue hasta que, 20 metros más adelante de donde nos habíamos parado a hablar, encontramos la calle de la iglesia. Nos metemos por ella y, poco antes de llegar a esta, damos con el albergue.
Nos paramos delante y comprobamos si hay alguien. La puerta está cerrada y cotilleo por una de las ventanas que está abierta para ver si hay cosas dentro. En este albergue se tiene que solicitar la llave, por lo que, si ya había alguien, podría haberse ido a dar una vuelta cerrando el albergue. Justo cuando estoy viendo si hay alguien, sale Bonifacio, el vecino que hay frente del albergue y persona encargada de dar la llave. Hablamos con él y nos saca de su buzón la llave de dicho albergue. Hemos tenido suerte y somos los primeros en llegar. A posteriori, seríamos los únicos en dormir allí. Antes de dárnosla, nos dice que al día siguiente le dejemos la llave en el buzón así como, donde poder sellar la credencial. Le damos las gracias y nos vamos al albergue. A simple vista, es más bien un refugio. Consta de una pequeña sala con 8 literas (16 camas) y una camilla. En esta, hay una puerta donde se encuentra el baño con un plato de ducha. Lo justo y necesario para pasar la noche. En cuanto a la limpieza, parece que lo único que limpian es el baño que es lo que encontramos más en condiciones pese a que, la papelera, lleva bastante tiempo sin vaciarse.
En fin, menos da el dormir al raso así que nos damos por satisfechos. Metemos las bicis y empezamos a sacar alforjas y sacos de dormir. En una de estas, por comodidad tiro el saco sobre la cama donde voy a dormir y...pufff!!! al caer sobre el colchón se levanta una nube de polvo. - Creo que esta noche voy a dormir bastante bien acompañado de chinches, garrapatas, arañas... No le doy más vueltas y me meto en la ducha. En este apartado hay que tener cuidado. No tiene cortina por lo que, al acabar de darnos la ducha, habrá agua por todo el baño. Al menos, han dejado una fregona a mano.
Yo delante del albergue de Mombuey
Después de una ducha fría y haber lavado la ropa, los 3 nos dirigimos a una tienda que hay en la calle principal del pueblo, lugar donde nos podrían sellar el credencial y, posteriormente, nos paramos en la terraza de un bar donde nos tomamos unas jarras frías de cerveza mientras mantenemos una buena conversación. Tras 2 jarras, nos levantamos y, tras un buen palo en que nos han cobrado hasta las aceitunas, nos dirigimos a un supermercado para comprar la cena, desayuno y comida para el día siguiente. Poco después, volvemos al albergue. Allí, Belén e Ignacio sacan un hornillo de gas donde Belén preparará arroz para cenar mientras, yo voy a casa de Bonifacio para pedir si nos puede guardar en la nevera las bebidas que compramos para cenar. Sin problema, accede.
Como dentro del albergue hace calor, decidimos sacar un pupitre de colegio para cenar en la calle, justo delante de la puerta del albergue y preparamos el resto de cosas para poder cenar. Tras la cena, me quedo con Ignacio hablando afuera hasta que vemos que llega un coche, el cual, se para en casa de Bonifacio. Se bajan dos marroquís y empiezan a hablar con él. Al poco, vemos a este diciendo a gritos: - Esto es solo para peregrinos!! Solo pueden dormir ellos!!
En ese momento, tanto Ignacio como yo nos quedamos callados. Mientras uno de ellos vuelve al coche, el otro se acerca al albergue. Creo que ahí, tanto Ignacio como yo tuvimos el mismo pensamiento: estos quieren dormir aquí y se van a quedar con las ganas porque no les voy a dejar.
Se para delante de nosotros y nos pregunta si es el albergue. Le comentamos que sí, que es el albergue para peregrinos que están haciendo el Camino. Acto seguido, nos responde si se puede dormir a lo que contestamos que sí mientras se esté haciendo el camino y lleve el credencial con los distintos sellos. Se queda pensando y vuelve con otra pregunta - Qué habéis hecho para dormir?? - A lo que empieza mi imaginación...- bufff!! pues hemos ido a pedir permiso a la iglesia, la cual, está cerrada. Luego hemos tenido que ir a una tienda para que nos sellaran para poder dormir y, finalmente, hemos venido con el sello pidiendo cama a Bonifacio.
Después de esto, el marroquí se vuelve a quedar pensando y mientras se rasca la cabeza, viene con otra pregunta - Hay camas libres?? - A lo que respondemos - Alguna queda pero, lo más probable es que llegue algún peregrino a última hora y él tiene derecho a dormir en ella.
El marroquí se da por vencido y, sin despedirse, se mete en el coche y se van.
Acto seguido, decidimos cerrar el chiringuito sin antes preguntarle a Bonifacio si se había puesto muy pesado para dormir. El pobre hombre, se empezó a justificar diciendo que eso era solo para peregrinos y que él no es nadie. Tan solo se encarga de la llave del albergue. Le comentamos que no pasa nada y que no se preocupe ya que nosotros nos hemos encargado de que no se queden.
Este acto puede ser un poco egoísta pero, dados los casos que he leído sobre robos etc, de gente que no hacían el camino, más vale prevenir que curar.
Nos despedimos de Bonifacio y nos metemos en el albergue. Allí, tras una pelea para intentar que el saco abarque lo máximo posible sobre el colchón, acuerdo hora para levantarnos al día siguiente y nos acostamos.


Información sobre el albergue de Mombuey.

Track de la etapa de hoy:



viernes, 11 de julio de 2014

Día 4: Mombuey - Lubián

17/07/2014

Kilómetros de la Etapa: 63.01km
Tiempo Rodando: 07:41:h
Tiempo Total de la Etapa: 11:08h
Kilómetros Totales del Camino: 202.33km


Son las 6 de la mañana cuando suena el despertador. La noche la había pasado a medias debido a que, por una parte, el colchón no era muy cómodo (era bastante viejo y gastado) y, por otro lado, la incomodidad de no moverme mucho para no acabar encima del colchón sin la protección del saco para no dormir con la compañía de las posibles chinches. Aparte, a media noche, empecé a oír golpes en la puerta y, con el sueño, empecé a creer que habían vuelto los marroquís para dormir a la fuerza. Cosas del sueño y la imaginación porqué ni me inmuté lo más mínimo de la cama.
Al levantarme, les pregunto a Ignacio y a Belén por si lo habían oído. Belén, me comenta que usa tapones para dormir y, entre esto y que del cansancio durmió del tirón, no había oído nada por la noche. En cuanto Ignacio, comenta que había sido él yendo al baño y que, no sabía si era por el aire o por otra cosa, la puerta dio un par de golpes asustándose incluso él.
Aclarado el tema, nos cambiamos y desayunamos en el mismo albergue con la compra del día anterior. Este día parece que queríamos salir del albergue (repito, no muy cómodo) cuanto antes ya que, a las 7:18h iniciamos la etapa de ese día con parada final en Lubián.
El camino es una mezcla de tramos de tierra y asfalto con constantes subidas aunque, sin mucha complicación al ser suaves. De esta forma pasamos varias poblaciones como Valdemerilla, Cernadilla, Asturianos... Comentar que, saliendo de Valdemerilla, durante un kilómetro aproximadamente, no paraban de cruzarse conejos. Conté unos 70 y sin exagerar. En la parte derecha del camino estaba lleno de montículos producidos por las obras del Ave (que te irán acompañando hasta Entrepeñas) en donde los conejos habían decidido hacer sus madrigueras. En ese momento, recordé a un amigo el cual, tiene el  hobby de cazar. Aquí se habría hinchado.
De momento, el camino no tiene mucha complicación, algún repecho duro pero corto hasta Palacios de Sanabria, donde a partir de aquí, la gran mayoría del trazado son bajadas hasta Puebla de Sanabria. En dichas bajadas, ya podemos divisar el castillo de este en lo alto del pueblo.
Puebla de Sanabria
Llegamos a Puebla, pasando por delante del albergue, donde paramos a sellar y posteriormente, paramos a unos 100m de este, en un supermercado para comprar embutido y pan para la respectiva merienda/comida de después.
En este punto, recuerdo a Ignacio, intentando convencer a Belén para seguir hasta Lubián y quitándose hoy el alto de Padornelo. La intención de estos sevillanos era, parar a dormir en Requejo para afrontar al siguiente día a primera hora el Padornelo ya que, Belén cada vez estaba más fastidiada de la rodilla.
Como decía, Ignacio le insistía en probar a llegar a Lubián hoy y eso que aún estábamos en Puebla de Sanabria. Ante esa situación, me empiezo a reír - Ignacio, ni siquiera hemos llegado a Requejo y ya estás con subir el Padornelo?? Primero llegad a Requejo y luego decidís - A lo que nos reímos los 3.
Continuamos por el pueblo, subiendo la cuesta y volvemos a parar para sacar dinero aprovechando que, la mayoría de locales en ese tramo eran distintas sucursales. Justo estamos delante de la subida al castillo cuando, Belén, me comenta que le suena el sitio y, después de unos segundos, recuerda que hace unos años estuvo ahí.
Castillo de Puebla de Sanabria
Proseguimos y desechamos el subir al castillo, y más con la pendiente que había y teniendo en mente que más tarde había que afrontar el Padornelo (una lástima pero, las fuerzas empezaban a escasear). Justo a la salida del pueblo, empiezan las dudas. No vemos señales y no sabemos exactamente el camino. Para ello, miro la guía y veo que hay dos variantes.
La primera, consiste en seguir el camino tradicional, gran parte de este yendo por la Nacional con una distancia de 11.5km.
La segunda variante, consiste en ir hacia Requejo pasando por Pedralba. Esta variante está menos transitada en cuanto a vehículos y tiene una distancia de 9.9km. Tiene un par de repechos en los primeros kilómetros pero el resto es bajada, por tanto, entre esto y la distancia más corta, decidimos coger esta segunda variante. Aún así, para asegurar que vamos bien, Belén pregunta a un lugareño el cual, nos confirma nuestra teoría.
Puebla de Sanabria desde la parte de atrás (dirección lobeznos) 
Como decía anteriormente, salimos de Puebla de Sanabria teniendo que subir un par de repechos por carretera, un poco duros pero yendo tranquilamente se suben sin mucha complicación. De esta forma, llegamos a Lobeznos, una pequeña población que cruzamos en menos de un minuto. A la salida de este, todo es cuesta abajo hasta Pedralba, donde paramos a beber algo y comer un poco de chocolate para reponer energías. Justo en el lugar donde paramos, nos encontramos una flecha para adentrarnos por camino. La intención era seguir por carretera pero, tras otro vistazo a la guía, vemos que una vez llegados a esta población, debíamos coger camino para llegar a Requejo. Por carretera nos hubiésemos alejado en dirección a ningún sitio. Hubo suerte esta vez.
Pasados 15-20 minutos, decidimos continuar siguiendo las flechas amarillas hasta que damos con la Nacional. Seguiremos por esta durante unos 2km para llegar a Requejo.
Llegamos sobre el mediodía a dicha población y última, antes de iniciar la ascensión al alto de Padornelo. Llegamos bien por lo que, deciden acompañarme en la subida al alto.
Como nos quedaba lo más complicado, pese a que ya teníamos decidido subirlo por carretera, acordamos comer en dicho pueblo parando previamente en una tienda para comprar lo que faltaba para comer.
Iniciamos nuestra búsqueda para encontrar un lugar con sombra donde podamos comer y descansar un rato. A esto, encontramos a una mujer mayor a la cual, le preguntamos si hay algún parque o lugar con sombra donde descansar. Nos comenta que hay un parque pero que no da nada de sombra. Le preguntamos algún lugar con sombra y, tras unos segundos pensando, nos indica la iglesia de San Lorenzo, que se encontraba a nuestras espaldas. Está situada en una zona más alta y en su entrada tiene una buena sombra. Sin pensarlo dos veces, subimos un pequeño repecho que da acceso a la iglesia y, al llegar arriba, vemos que hay una buena sombra con bancos donde poder sentarnos tranquilamente. Dejamos las bicis, sacamos lo necesario para hacernos unos bocadillos y comemos bajo una sombra y una corriente de aire que era de agradecer dada la subida de temperatura en aquellas horas.
Descansando en la entrada de la Iglesia de San Lorenzo
Después de comer, Belén decide echarse una siesta mientras yo, aprovecho para bajar al bar que hay justo abajo para tomar un café y espabilarme un poco. Tras la comida, me vino el bajón con el respectivo sueño y ganas de dormir la siesta, cosas que deseché desde un primer momento. Si duermo aunque sea una hora, me levantaré mucho más cansado, costándome más la subida al alto de Padornelo.
Tras un rato en el bar, vuelvo a subir y allí me tumbo un rato a descansar intentando no dormirme.
Sobre las 17h decidimos continuar la marcha para subir cuanto antes el Padornelo. Para ello, preparo la bici haciendo una pequeña chapuza para incorporar al portabultos la luz trasera a base de cinta aislante. El tiempo estaba bastante despejado pero, por seguridad, preferí poner esta luz y dejarla encendida por si algún despistado camionero no veía algo grande moviéndose y necesitaba una luz parpadeante para darse cuenta. Otro motivo por la que puse las luces es que, al coronar el Padornelo por carretera, se llega a un túnel de poco menos de 500m, el cual, no está nada alumbrado así que, otro posible susto a evitar.
Pues nada, bajamos de la iglesia, paramos a rellenar bidones en un bar y empezamos la subida por carretera.
Sobre esta subida comentar que, el desnivel no es grande y se puede hacer sin problemas a un ritmo tranquilo. El único inconveniente son los casi 8 kilómetros de subida que, después de una mañana pedaleando por un sube-baja constante, puede hacer mella en uno mismo, gastando las pocas energías que puedes tener. Una buena idea fue comer y descansar algo justo antes de subir.
Al poco de iniciar la subida, me adelanto y dejo a unos 50m a los sevillanos aunque, tras una parada para descansar un poco (sobretodo para Belén, a la que su rodilla le estaba volviendo a pasar factura) nos volvemos a juntar. A mitad de la subida, encontramos un desvío marcado con flechas y me hace dudar. Paramos y echamos un vistazo a la guía. De mientras, Ignacio decide bajar por el camino que, en su entrada estaba asfaltado, para ver el estado de esta. Confirmo que hay que seguir subiendo por carretera y, al poco, vuelve Ignacio comentando que el resto de camino es por tierra y no muy accesible para las bicis. Por tanto, continuamos por carretera. Hay que decir que tras varias curvas, la subida se convierte en una recta a la que, a posteriori, se gira hacia la izquierda, viendo el trazado que te queda por subir. El problema es que ves lo que te queda pero no donde está el túnel que indica el final de la subida. Hace un poco de mella pero al rato damos con este. Tal y como había leído, dicho túnel no tiene alumbrado alguno por lo que conviene ir con luces y algún reflectante si es posible. Entramos y, del calor absoluto bajo el sol, pasamos a una bajada de temperatura que se agradece tras el esfuerzo en la subida pero que, si te quedas demasiado tiempo, puede hacer que empieces a tener frío.
Tras la salida del túnel, damos por hecha la dificultad del día, bajando a gran velocidad en dirección a Lubián. En dicha bajada, nos volvemos a separar los 3 aunque a una distancia en que nos podíamos ver. A mitad de la bajada, encuentro junto a la carretera una pequeña cascada (por llamarlo de alguna forma) de agua, donde paramos a refrescarnos.
Proseguimos la marcha hasta Aciberos, la cual dejas a la derecha y donde, a mitad de este pequeño pueblo, paramos en un cerezo. Las cerezas tienen muy buena pinta y decidimos comer algunas hasta que tenemos la idea de meter bastantes en una bolsa para llevarnos al albergue. Ahí es cuando aparece la dueña del árbol, la cual estaba paseando por la calle. Nos comenta que podemos coger las que queramos pero que intentemos coger las por lo que ella llamaba "el rabillo de la cereza" ya que si arrancábamos más ramas de la cuenta, al año siguiente no crecerían más cerezas.. Le hacemos caso y le agradecemos la amabilidad. Cogemos suficientes y continuamos hasta el siguiente pueblo donde pararíamos a dormir no sin antes hacer unos pequeños sube-baja que no apetecía mucho dado el cansancio acumulado. Un par de kilómetros antes de llegar a Lubián, nos cruzamos con un peregrino que nos haría más tarde, temernos lo peor aunque se quedó en un susto.
Justo a la entrada de Lubián, tenemos a nuestra izquierda una señal indicando el albergue y que nos hará bajar una pendiente hasta este, antes pasando por un hostal situado a 50m del albergue.
Llegamos a la puerta y me adentro para preguntar si quedan plazas libres. Es un albergue bastante pequeño donde justo a la entrada, nos encontramos con unas escaleras que dan a la habitación y baño y, a la derecha de dichas escaleras, una puerta que da a la cocina-comedor con 2 literas al fondo. Allí no veo a nadie que pueda ser un hospitalero. Solo una mujer que se encontraba en la cocina, me comenta que suba y coja una cama, que aquí el que llegaba primero cogía lo que quería/quedaba y no hay nadie controlando el albergue. Sin dudarlo 2 veces, subo a la habitación, la cual, tiene todas las literas metidas a la fuerza y con poco espacio para pasar. Allí veo prácticamente todas las camas cogidas. Hay un pequeño balcón donde se encuentran 3 peregrinos hablando. Salgo y les pregunto si saben de alguna cama que esté libre. Entran conmigo y me dicen de una. Perfecto, pero me faltan 2 más. Tras revisarlo me comentan de las 2 únicas camas más que quedan libres. - 3 camas justas - pienso, a lo que me viene de repente, la imagen del peregrino que nos habíamos cruzado poco antes de llegar. Ahí me viene la parte egoísta del cerebro y pienso lo que me dijeron abajo - el primero que llega, elige o coge lo que queda. Pues me quedo con esa frase.
Albergue de Lubián
Salgo del albergue y les comento a Belén e Ignacio en voz baja que solo quedan 3 camas, así que ya estábamos tardando en subir y dejar aunque sea el saco encima para reservarlas. A esto, salen con lo mismo - Y el peregrino que venía a pie?? Tendrá preferencia y uno de nosotros no tendrá cama.- Les comento que es lo que hay y no hay nadie controlando la entrada de peregrinos. A esto, veo que se me está yendo la olla y recuerdo que en la cocina hay 2 literas (4 camas) por lo que, entro y pregunto a uno de los chicos que hay - Perdona, sabes si alguna de esas camas está libre?? - A lo que me responde que sí, quedaba una libre. Pues problema solucionado. Subo y se lo comento a los sevillanos y tema zanjado.
Belén se mete en la ducha, mientras Ignacio y yo salimos para candar las bicis en algún sitio para pasar la tarde hasta que pudiésemos meterlas en la cocina. Tras mirar varios sitios alrededor del albergue, decidimos dejarlas candadas entre ellas en una pared donde estaban unos peregrinos hablando. Mientras tanto, estos nos preguntan si habíamos subido el alto por camino a lo que respondemos que no, la hemos subido por carretera. A modo de broma, nos dicen que eso es hacer trampa, que el Camino no se puede hacer por carretera a lo que le respondo que la subida por tierra no estaba en condiciones para hacerlo en bici. Hacemos 4 comentarios y no subimos.
Mientras estoy sacando trastos de las alforjas, veo que hay una cama con 2-3 mantas por encima pero con pinta de estar libre a lo que no le hago mucho caso. Justo 2 minutos después, llega el peregrino que dejamos poco antes de llegar y me pregunta si queda alguna cama libre. Le digo que creo que esa está libre (la que he comentado anteriormente) pero que, por seguridad, pregunte a los que están en el balcón ya que hace poco que había llegado. Pregunta y sí, otra cama libre. Al final, la cosa no estaba tan apretada.
Lubián
Tras las pertinentes duchas y lavado de ropa, preguntamos si hay alguna tienda donde comprar comida. Nos dicen que, junto a la iglesia hay una pero que es un tanto cara. Pues nada, a buscar la iglesia. Al poco damos con ella y, posteriormente, la tienda. Entramos y...que raro...no hay precios puestos. Cogemos lo necesario y nos dirigimos a la caja, la cual estaba la dueña, una mujer mayor. Mientras esperamos, me viene una revelación la cual les comento. - Sabes que me comería ahora?? Comida basura (hamburguesa, pizza...) - a lo que se ríen y me secunda (esto luego se demostraría más adelante). Me toca pagar y...por unas rosquillas y cola cao para desayunar,  y una litrona y pipas para tomar ahora, me clavan la friolera de 7.50€. Pues si que está la cosa cara. En fin, es lo que hay. Solo está esta tienda en el pueblo y se aprovecha de la situación al no tener competencia. En el momento de pagar, le preguntamos donde poder sellar ya que en el albergue no había nadie. La mujer nos dice que en la iglesia ponen sello.
Nos dirigimos a esta y, la verdad, no parecía una iglesia. Entramos y tienen música a todo volumen (aunque no hay nadie) y, justo a la derecha de la puerta, han puesto una mesa con el sello para que cada uno se selle el credencial. Sellamos y nos vamos a la plaza que hay justo delante y nos ponemos a comer pipas mientras entablamos conversación para pasar el resto de la tarde hasta que, casi a las 21h, decidimos ir al albergue para preparar la cena. Allí, justo nos encontramos a los hospitaleros, los cuales solo habían venido a sellar y cobrar. Así también me hago hospitalero. Dejo el albergue abierto sin ningún tipo de control y a última hora voy para cobrar, en fin...
Pagamos y justo la mujer con la que me encontré a la llegada al albergue, le dice a Belén que ha comprado un paquete de arroz y que lo ha hecho todo para no tener que ir con el paquete abierto por el Camino por si queríamos, podíamos comer de ahí. Sube a comentárnoslo Belén y decidimos cenar de ello con un poco de tomate que habían comprado antes.
Tras la cena, la cual agradecemos a la peregrina, salimos a desatar las bicis y meterlas en la cocina. La puerta del albergue parece que se va a quedar abierta, por tanto, decidimos volver a candarlas dentro.
Una vez asegurado las bicis dentro del albergue, salgo afuera para hacer las típicas llamadas a la familia y vuelvo al albergue para meterme en la cama hasta el día siguiente.


Estos son los datos del albergue de Lubián.

Track de la etapa de hoy: